Teatro. Años 1969-1982

1969 comienza con un gran acontecimiento profesional en la vida de Paco Valladares, en enero estrena en el Teatro de Marquina de Madrid La casa de Las Chivas de Jaime Salom dirigida por José María Loperena, con María José Alfonso, Manuel Torremocha  y Terele Pávez. Esta obra fue uno de los grandes éxitos de la temporada permaneciendo casi dos años en cartel en Madrid y de gira por toda España. Una versión de la obra fue emitida por TVE.

Andrés Kramer, empresario del teatro Marquina, satisfecho con el éxito arrollador de Paco en La casa de las chivas, apostó por él para que protagonizara junto a Elena María Tejeiro y a Milagros Leal, Las Mariposas son libres de Leonard Gershe, dirigida por José Luis Alonso, que se estrenó en octubre de 1970. Se trata de una comedia de éxito en los escenarios de Nueva York. "Obra de delicados matices, de un suave erotismo y que transcurre por zonas donde brotan la risa y la emoción" en palabras de José Luis Alonso. Paco Valladares da vida a Don, un joven ciego con inquietudes musicales que vive solo aunque sobreprotegido por su madre (Milagros Leal), en un apartamento neoyorquino donde entabla relación con Jill (Elena María Tejeiro), una joven libre, tierna y divertida. Paco interpreta la canción “Voy siguiendo mi camino” compuesta por Julio Iglesias para la obra. Esta obra permaneció casi cuatro años en cartel. Alfredo Marquerie, en la crítica de la obra para el diario Pueblo, dice: "Julio Iglesias ha compuesto una inspiradísima y novísima canción que sirve de ritornello a la acción y que saltando de las fronteras del escenario pronto gozará de la máxima popularidad. La canta con voz y entonación admirables Francisco Valladares, el protagonista de la pieza. Cuando se inició en el teatro predijimos que iba a ser el primer gran actor en el que se ha convertido. Y así lo aboga su triunfo en «Las mariposas son libres» donde todo: gesto, ademán, inflexión de voz, transición, actitud y movimiento son la verdad misma: esa verdad que apetecemos en un tablado cuando los intérpretes más que repetir, con mayor o menor acierto un texto aprendido se identifican con la criatura escénica que encarnan y la hacen suya total e íntegramente."

En enero de 1974 estrena en el Teatro Fígaro de Madrid, La Fundación de Antonio Buero Vallejo, dirigida por José Osuna, con Jesús Puente, Victoria Rodríguez y Pablo Sanz. "La interpretación es extraordinaria. Paco Valladares da el registro exigido a su personaje de «Tomás», nada fácil de encarnar, por la disparidad de matices y reacciones." (Crítica de M.L. en el diario Unidad de Bilbao). Una versión de la obra fue emitida por TVE.

En diciembre del mismo año y en el Teatro Infanta Beatriz, interpreta  ¡Qué absurda es la gente absurda! de Alan Ayckbourn, dirigida por Jaime Azpilicueta, junto a María José Alfonso, Marisa de Leza, Carmen Yepes, Fernando Guillén y José Vivó.

En el Teatro Romano de Mérida interpreta La Orestiada de Esquilo, dirigida por José Tamayo con música de Cristóbal Halftter.

En abril de 1976 en el Teatro Valle Inclán estrena El filántropo de Cristopher Hampton bajo la dirección de Rafael Pérez Sierra, junto a Julia Martínez. "Francisco Valladares, sobre el que recae todo el peso de la obra, alcanza un verdadero triunfo personal: muy sobrio, muy contenido, en una línea de gran actor." (Crítica de Andrés Amorós en el diario Ya).

En febrero de 1977, en el Teatro Bellas Artes protagoniza Los Hijos de Kennedy de Robert Patrick, dirigida por Ángel García Moreno, con Gemma Cuervo, María Luisa Merlo, Marisa de Leza y Pedro Civera. 

En el Festival de Teatro Romano de Mérida interpreta a Dionisos en Las Bacantes de Eurípides, en versión de Fernando Savater y con música de Carmelo Bernaola, dirigida por José Luis Morera.

En septiembre de 1977 interviene en el musical “Yo quiero a mi mujer” de Michel Steward, en versión española de Ignacio Artime y Jaime Azpilicueta, con música de Cy Coleman, junto a Alfredo Landa, María Luisa Merlo y Josele Román, bajo la dirección de Jaime Azpilicueta. Aunque Paco cantó una canción de Julio Iglesias para Las mariposas son libres, Yo quiero a mi mujer es el primer musical con música en directo en el que interviene. Se trataba de una comedia divertida y desenfadada que constituyó un gran éxito

En noviembre de 1978 en el Centro Cultural de la Villa protagoniza “Angelina o el honor de un brigadier” de Enrique Jardiel Poncela bajo la dirección de Gustavo Pérez Puig, junto a Gemma Cuervo y Antonio Garisa. Francisco Valladares construye un Germán lleno de humor e ironía. En una entrevista a Carlos Dávila para la Televisión Valenciana, Paco Valladares reconoce: "Empecé a hacer teatro cómico a partir de «Angelina o el honor de un brigadier». El actor cómico en España casi siempre era el bajito, se hacía el deforme, tenía que ser así para resultar gracioso. Entonces, yo hice Germán el traidor y me reía de mí mismo, me reía de mi personaje como galán maravilloso, el fantástico… Y a partir de ahí me empezaron a ofrecer papeles cómicos, yo le encontré la vis cómica a la cosa porque tengo mucho sentido del humor."

En octubre de 1979 protagoniza junto a José María Rodero y María José Alfonso el espectáculo musical Historia de un caballo, adaptación de un cuento de Tolstoi, dirigido por Manuel Collado. La obra narra la historia de un caballo, Patizanco (José María Rodero), y su relación con los hombres, principalmente con su presuntuoso y despreocupado amo, el Príncipe Serpujovskoi (Paco Valladares). Paco construye un gran personaje, "(…) hay que elogiar a Francisco Valladares por la inteligencia con que cuestiona irónicamente sus propias aptitudes de galán (como ya hizo en la Angelina de Jardiel)" (Crítica de Fernando Lázaro Carreter en la Gaceta Ilustrada). Con esta obra de gran éxito participa en el Festival Internacional Cervantino de la ciudad de Guanajuato en México.

El 12 de febrero de 1981 protagoniza Trampa de Ira Levin, dirigida por Ángel Fernández Montesinos  junto a María Silva y Trini Alonso. Se trata de  una comedia policíaca, magníficamente construida por Ira Levin autor de La semilla del diablo. Paco Valladares construye de una manera brillante el personaje de Sidney, un escritor de éxito que se encuentra en su decadencia, sin nada que escribir y que, intenta, 'por todos los medios' quedarse con la obra escrita por un joven alumno que a él le parece extraordinaria. "Teatro de acción con ribetes de psicologismo que pide interpretación ajustada y muy rica en matices. Valladares borda su personaje y hay una facilidad perfecta en las transformaciones en sus actividades sinceras o fingidas. Muy buen trabajo de un actor que cada día asegura más su estilo" (Crítica de Lorenzo López Sancho en el ABC)

En abril de 1982 repone, formando compañía con Verónica Forqué y Cándida Losada, “Las mariposas son libres”, dirigida por José Osuna en el en el Teatro Maravillas de Madrid.

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